socializar gato

La importancia de la socialización de los gatos desde su nacimiento

Mantener sano a un gato y comenzar a educarlo desde sus primeros meses de vida son dos prioridades que hemos de anteponer a casi cualquier otra a partir del momento en el que decidimos compartir nuestra vida con un pequeño felino. Pero no son las únicas: lograr que el gatito socialice de manera adecuada, tanto con nosotros como con el resto de humanos y de animales, resulta de vital importancia para que su carácter y sus emociones se desarrollen de forma óptima, lo que repercutirá en una convivencia mucho más placentera para el animal y para nosotros, sus dueños.

Existe infinidad de pautas y acciones que podemos poner en práctica para que la sociabilización de nuestro gatito avance por los cauces correctos desde que entre al que será su nuevo hogar. A continuación te contamos cuáles son algunos de los recursos y prácticas fundamentales que no puedes desatender si deseas tener éxito en esta labor tan crucial, tanto para tu mascota como para ti y los tuyos.                          

El gato cachorro y los humanos

En primer lugar, debes tener muy presente que un gato necesita cariño y amor. Es por ello que deberás prestarle atención, acariciarle y pasar bastante tiempo junto a él. Así que ve desterrando ese prejuicio de que los gatos son ariscos por naturaleza. Eso sí, tampoco te excedas: transcurridos los primeros meses de vida del animal, este empezará a mostrase cada vez más independiente, disminuyendo así su demanda de calor humano. Es por ello que debes evitar atosigar a tu gato con demasiadas caricias si este no te lo pide, ya que de lo contrario podrías molestarlo y acabar generándole estrés y conductas poco saludables.

En la misma línea que la idea anterior, intenta no invadir sus espacios (después de haberle dejado claro cuáles son). Por ejemplo, nunca lo interrumpas cuando está en el arenero haciendo sus necesidades. Asimismo, no lo mires a los ojos durante mucho tiempo (al menos hasta que la confianza entre vosotros se haya consolidado), ya que este gesto será interpretado por el animal como una amenaza.

Y un último consejo: evita gritarle (y más aún castigarle físicamente), así como cortarle el paso cuando os crucéis por casa en direcciones opuestas; ambas acciones podrían degenerar en que el pequeño felino termine por tenerte miedo y se vaya distanciando de ti progresivamente. El uso de golosinas y palabras amables (con una voz suave y poco elevada) de manera frecuente ayudará de manera considerable a que el necesario vínculo entre vosotros se forje y estreche lo antes posible.

En cuanto al juego, habitúa a tu pequeña mascota a que se divierta con sus propios juguetes desde el principio. Si, por ejemplo, dejas que se entretenga con tus pies (o con tu pelo, o con tus manos, etc.) cuando estás tirada en el sofá, el gato asimilará la conducta y la reproducirá en el futuro (tanto contigo como, probablemente, con los visitantes), algo que resulta bastante molesto e incluso doloroso cuando el gato ya es adulto y araña y muerde con uñas y dientes más grandes y afilados.

La relación de los gatitos con otros animales

Si cuando tu gatito llegue a casa ya hay en ella otro amigo peludo, deberás esforzarte para que uno se acostumbre al otro lo antes posible. Para ello suele ser de invaluable ayuda el uso del trasportín: a través del mismo y gracias a la barrera que supone entre ambos animales, estos podrán olerse y mirarse sin que ninguno de los dos corra peligro. El contacto entre ambos debe ir incrementándose de manera progresiva, y deberás estar presente en todo momento cuando se encuentren juntos, al menos durante los primeros encuentros.

Ten en cuenta que el vínculo entre ambas mascotas terminará por crearse antes o después, aunque probablemente resultará más complicado lograrlo si una de las dos ya es adulta. Con todo, ambos animales acabarán acostumbrándose uno al otro siempre que les hayas dejado claro cuáles son las zonas de cada cual, tanto para hacer sus necesidades como para descansar y jugar. Seguramente, terminarán por hacer la mayoría de cosas juntos, pero hasta que ese momento llegue debes estar atento a las conductas de ambos para que ninguna se desvíe y degeneré en comportamientos nocivos y en potenciales patologías más graves.

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