¿Estoy preparado para tener una mascota?

¿Estoy preparado para tener una mascota?

Sin lugar a dudas, meter a un animal de compañía en tu hogar (y, por tanto, en tu vida) es una decisión que no debe tomarse a la ligera. Ni mucho menos. Si acudes a un refugio de acogida para animales podrás comprobar la cantidad de perros y gatos que habitan allí enjaulados (de hecho, muchos de estos centros están desbordados y carecen de espacio para continuar acogiendo). Además, te darás cuenta de la gran variedad de ejemplares que allí conviven: desde animales con pocos meses de edad (ya que sus antiguos dueños no se tomaron la necesaria molestia de esterilizar a sus mascotas) hasta gatos y perros adultos (que han acabado en el refugio porque alguien no reflexionó acerca de los pormenores que acarrea tener una mascota).

A continuación, te lanzamos una serie de cuestiones para que, antes de adoptar o comprar un animal de compañía, te plantees si vas a poder darle la vida que se merece; es decir, una vida digna, tal y como la que a nosotros nos gustaría tener en su caso.

Pregúntate cuál es tu verdadera motivación

No basta con ser una gran amante de los animales, que te sientas sola o que tus hijos o tu pareja insistan de forma continua. Párate a pensar con la cabeza (y no solo con el corazón), medita bien todas y cada una de las motivaciones que te han llevado a querer incluir un perro o un gato en tu vida y no te precipites.

¿Vas a poder dedicarle el tiempo necesario?

Una mascota no es un muñeco adorable que está a nuestra disposición para que lo acariciemos y para hacernos compañía los días en los que nos sentimos tristes, así como tampoco es una planta, a la que basta con regar de vez en cuando para que luzca en todo su esplendor. Si decides hacerte con un compañero peludo debes ser consciente de que vas a tener que dedicarle muchas horas: para darle de comer (y comprar la comida), para dispensarle los cuidados higiénicos que necesita (y adquirir los productos y herramientas necesarios), sacarlo a pasear y/o pasar tiempo a su lado, jugar con él, etc.

¿Tu bolsillo está preparado para los gastos?

Además del desembolso inicial (el propio coste del animal si has decidido comprarlo, el chip, la esterilización, la castración, etc.), los gastos que genera la convivencia con un amigo peludo son considerables y, detalle no poco importante, regulares. Comida, juguetes, cama, veterinario, etc. Debes considerar si tus posibilidades económicas te permiten hacer frente a todo ello, tanto en el presente como en un futuro próximo.

¿Tu hogar es adecuado para acoger a una mascota?

¿Vives en un piso o en un chalet? ¿Tienes terraza? ¿Hay parques o lugares verdes cerca de tu casa? Considera todos y cada uno de estos puntos para dilucidar si tu potencial compañero de vida peludo se sentirá a gusto, tanto durante los ratos que vayáis a pasar juntos como cuando le toque quedarse solo. Asimismo, ten en cuenta que hay razas que ocasionan más problemas que otras, por lo que si tienes vecinos quejicas o compartes tu hogar con otras personas deberás asegurarte de que la convivencia va a ser buena para todos los implicados en la misma.

¿Eres una persona ‘maniática’?

Al igual que “cada persona es un mundo”, cada animal posee unas características y una manera de comportarse únicas. Aunque no todos los gatos arañan cortinas y muebles ni todos los perros sueltan el mismo pelo, debes estar muy concienciada de que estas y otras muchas situaciones van a tener lugar con bastante probabilidad, por lo que si eres una persona maniática (amante del orden, sensible a los olores, etc.) quizá deberías pensar en adquirir otro tipo de animal que sea más compatible con tu personalidad y tus necesidades.

¿Es compatible tu dinámica de vida con la que requiere la exigida por una animal?

¿Qué tipo de jornada laboral tienes? ¿Dispones de tiempo para pasear a tu mascota y/o pasar con ella el tiempo necesario? ¿Viajas mucho? No debes olvidar que tanto un gato como un perro precisan, además de muchos cuidados, de bastante atención emocional. Si no puedes ofrecérsela, tu mascota podría tener problemas de salud, tales como depresión o ansiedad.