Gato lenguaje corporal

Aprende a interpretar los movimientos y el lenguaje de un gato

Al igual que sucede con los perros (y con cualquier otro tipo de animal, sea de la especie que sea), los gatos tienen un lenguaje propio a través del que se comunican, tanto entre ellos mismos como con los humanos. Aunque en este último caso, claro, la tarea a menudo les resulta frustrante: nosotros, sus dueños, no siempre sabemos interpretar qué es lo que nuestra mascota quiere o cómo se encuentra. Para tender puentes entre ambas especies (la gatuna y la humana), a continuación te hablamos de algunos de los principales signos mediante los que se comunican los gatos.   

La comunicación sonora de los gatos

Así como los perros emiten sonidos con un objetivo determinado, los gatos, aunque en menor medida, también se comunican con nosotros a través de distintas voces. En concreto, podemos distinguir entre tres tipos de ruidos que contienen un significado descifrable. En primer lugar, cuando un gato emite un sonido de alta frecuencia, muy ruidoso, significa, a grandes rasgos, una sola cosa: alerta. Esta alerta suele dirigirse en la mayoría de casos hacia otro gato, y es similar a un gruñido, un bufido o un alarido que modifica la forma de la boca del pequeño felino.

En segundo lugar tenemos el típico ronroneo, que casi siempre quiere decir que nuestra querida mascota está a gusto. Este sonido gutural, no obstante, es emitido también por los gatos cuando han sufrido un accidente o se encuentran realmente mal (están enfermos, les duele mucho algo, etc.), por lo que debemos estar atentos para si se diese el caso poder advertir que algo no va bien.

Y en tercer lugar encontramos el clásico maullido, un sonido vocálico a través del cual los pequeños felinos pueden manifestar una gran cantidad de cosas, en su mayoría con un tono de exigencia o apremio: pueden estar queriéndonos decir que tienen hambre, que desean ser acariciados, que se aburren y quieren jugar, que algo no les gusta o, en cierta ocasiones, que algo les sorprende.

Dado que cada ejemplar tiene su propia manera de maullar y su particular timbre, hemos de ser nosotros, sus dueños, los que, a base de escucharlo y observarlo, determinemos cuándo quiere decir una cosa y cuándo otra. Para ello, será de vital importancia que atendamos al lenguaje corporal de nuestra peluda mascota, un aspecto del que te hablamos en el siguiente punto.

Lenguaje corporal de un gato

Sin lugar a dudas, el cuerpo de un gato dice mucho acerca de en qué estado se encuentra, de qué piensa hacer a continuación y de qué quiere decirnos en cada momento. Aunque no siempre es sencillo descifrar sus movimientos, gracias a la cola, uno de los recursos comunicativos más expresivos de los gatos, podemos llegar a interpretar muchas de sus señales y así poder actuar en consecuencia.

A continuación enumeramos algunos de los movimientos y de los gestos de la cola de un gato más habituales y que con mayor facilidad podemos descifrar:

Cola hacia abajo

Cuando un gato tiene la cola hacia abajo quiere decir que está disgustado o triste. Si la tiene tan caída que se entromete entre sus patas, probablemente nuestra pobre mascota tenga miedo o haya hecho algo de lo que se avergüence.

Cola hacia arriba

Si nuestro compañero peludo tiene la cola hacia arriba y esta está quieta o se ondula con suavidad, ello significa que está contento, con buen estado de ánimo y relajado.

Cola en posiciones intermedias

Quizá sea cuando nuestra mascota tiene la cola en un punto intermedio cuando peor pueda interpretarse su estado, a no ser que los movimientos que realice sean pronunciados. Si, por ejemplo, el gato mueve la cola de un lado a otro con bastante rapidez, es que está estresado y que está dispuesto a atacar a la primera de cambio. Así, a mayor velocidad con la que mueva la cola, mayor será el grado de insatisfacción del pequeño felino. Asimismo, si la cola de nuestro gato se encuentra en posición vertical y rígida y la punta de la misma se mueve hacia los lados, también debemos interpretar que no se encuentra a gusto. En tales casos, lo mejor suele ser dejarle tranquilo hasta que se tranquilice.

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